Historia

Miguel de la Rosa Contreras creó MIROC en Granada  en el año1964.
Su primer contacto con los sombreros lo tuvo al entrar de aprendiz en la fábrica en la que su padre era encargado. Tras veinticuatro años aprendiendo el oficio en dos de las fábricas de sombreros existentes en Granada, decide abrir su propio taller.

MIROC comenzó como un taller con cuatro personas que pusieron toda su ilusión y su esfuerzo en aquella empresa y en el seno de una ciudad que por entonces contaba con un amplio grupo de artesanos y pequeñas fábricas del textil, el calzado y la peletería.

A finales de los años sesenta, gracias a la creciente confianza de los clientes, MIROC se ve obligado a hacerse más grande. Sus sombreros eran adquiridos por establecimientos de toda la península y comenzaba a abrirse el mercado canario, cubano, alemán, mexicano y japonés. Ilusionados ante las nuevas circunstancias, MIROC se transforma en una fábrica que llega a contar con veinte personas en su plantilla.

La década de los setenta, trajo nuevos cambios a la sociedad, de los que MIROC no pudo sustraerse. Nuevos modelos empresariales, políticos, sociales y una marcada tendencia en la moda, cambiaron por completo las necesidades de la sombrerería. Así, a principio de los años ochenta, MIROC cesa en su actividad transitoriamente. Durante unos años, Miguel de la Rosa colabora con otras firmas entonces emergentes, pero su verdadera vocación le lleva a reanudar su actividad, aunque esta vez con un marcado carácter familiar y artesanal.

MIROC, ha alcanzado en los últimos veinte años una nueva presencia en el sector, consolidándose de manera continuada y firme bajo una fórmula de trabajo basada en la misma filosofía con la que comenzó hace casi 50 años, es decir, confeccionar sombreros con la ilusión de llevar a nuestros clientes un producto de calidad que, pendiente siempre de las tendencias actuales, sea respetuoso con la tradición de la auténtica sombrerería. Una motivación que impulsa a todos los que no sentimos orgullosos de pertenecer a esta firma y que esperamos saber trasladar en cada uno de nuestros sombreros.